jueves, 10 de junio de 2010

Cuentacuentos o cuentista, he ahi el dilema

Caraqueño de nacimiento, Rubén Martínez Santana es comunicador social egresado de la Universidad Central de Venezuela, polifacético creador, ha tocado todos los palos de la expresión oral como narrador, locutor, actor, cuentacuentos, además de cantautor. En el papel ha plasmado libretos de radio y televisión, teatro, ha escrito cuentos infantiles, entre otras cosas. Pero su creatividad no se limita a lo antes descrito, su capacidad creativa va más allá, también como compositor, es autor de un Réquiem, una misa de difuntos para coro, soprano, contralto y banda de rock, así como de una ópera breve para niños, ha compuesto música para teatro, video-danza y documentales. Junto al guitarrista venezolano radicado en Nueva York, Aquiles Báez, escribieron música para niños y niñas. Tres discos editados tiene en su haber, Babilonia D.F., El Diario de Darío y La Ópera del Silencio. De su música el cubano Silvio Rodríguez expresó: “…Babilonia es un concentrado demasiado sustancioso, no es un lugar de paso, y quiero darle algunas vueltas más, porque está lleno de detalles, de referencias culturales, de guiños para entendidos (y posiblemente hasta para desentendidos como yo). Quiero que te sientas felicitado por un trabajo tan acucioso y delicado, y que contigo abraces a esa pléyade de mujeres barbudas, enanos, prestidigitadores, malabaristas y hombres-elefantes que conforman tu tropa. Vaya retablo interesante.
Me gustaría saber cuál ha sido tu formación (aunque a través de toda Babilonia y hasta en la biblioteca de Alejandría has dejado señales). Hay mucha Europa, mucho viejo mundo en tu trabajo sobre todo musical (cierto que analizado y rehabilitado por tu personalidad). No se sabe tampoco dónde naciste ni cuánto hace, ni cuantos tumbos diste antes de descubrir a Babilonia…”

Entrevista a Rubén en Hola BCN. Una larga conversación sobre el arte de contar cuentos. Técnicas, teoría, experiencias y anécdotas



Sus innumerables premios y reconocimientos hablan de su calidad como creador, así como de su versatilidad artística; obtuvo el Premio de Dramaturgia Ambiental 1990; su obra La Viuda de Pérez fue Premio Municipal de Teatro en 1991; la ópera breve Campana de Silencio fue Premio Teatro Infantil Nacional 1992. En el año 1995 se adjudicó el Premio Nacional de Narrativa Breve, fue condecorado con el Samán de Aragua por su labor como impulsor cultural en esa entidad. Gracias a su trabajo como coautor y actor de la serie infantil para televisión Juana la Iguana le fue otorgado la Mención de Honor en The Film Council of Greater Columbus, Ohio, en 1996. En 1998 se hizo con los premios nacionales de Cuentos para Niños, Texto Informativo para Niños y el premio de dramaturgia infantil Aquiles Nazoa; también logro una nominación en los Premios Venezuela Pop and Rock 2000 por su disco Babilonia D.F.. Nuevamente el estado Aragua le galardonó, esta vez, con la Orden José Félix Ribas en 2000 por su trabajo en pro de la cultura.

Se inicia en el teatro con el grupo norteamericano Bread and Puppet (El Fin del Mundo. VI Festival Internacional de Teatro de Caracas. 1983). Es actor profesional desde 1985, con el grupo Los Carricitos. También formó parte del elenco de El Chichón. Es actor de planta del grupo ALTOSF Caracas, desde 1991, y profesor del método Teatro Desconocido desde 1997. Fundó y dirigió el grupo de teatro para niños Migaja (1993-1997). Ha sido director invitado de El Chichón y Reciclaje Teatro.





Reside en Barcelona, España desde 2001 y dirige el grupo de teatro Altosf Barcelona, con el que ha estrenado la pieza Ten (2005) y SIS: Odisea (2007). Ha trabajado como titiritero (cover) en el programa Los Lunnis, en TVE (2006) y para ellos escribió la obra teatral Lucrecia y los Lunnis, estrenada en el Teatro Tívoli, Barcelona, en diciembre de 2006. Regularmente dicta talleres del método Teatro Desconocido del Altosf en Maastricht, Holanda. Ha sido finalista del Concurs de Cantautors / res d´Horta 2004 y recientemente a editado su cuarto disco
Calicanto un compendio de la singular métrica de la música tradicional venezolana en donde se puede oír joropos, merengues caraqueños, valses, jotas y pasajes. Actualmente tiene en repertorio el concierto Canciones Desoídas con Isabela Méndez.





Link: http://www.rubenmartinezsantana.com/



Foto: Gina Marcela Jiménez



martes, 8 de junio de 2010

Lisbeth Salas, su cotidianidad intimista y acromática

Lisbeth Salas nacida en Caracas en 1971, joven fotógrafa venezolana, que entre 1990 y 1994 fue alumna de el Premio Nacional de Artes Plásticas Nelson Garrido. Se ha especializado en el retrato y la fotografía documental. Participó entre 2000 y 2002 como artista residente en Hangar, un centro para la producción e investigación artística fundado en 1997 por la Asociación de Artistas Visuales de Cataluña (AAVC) para dar apoyo a creadores y artistas. También ha realizado diversas exposiciones en España, México y Venezuela. Reside en Barcelona, España, donde trabaja para empresas editoriales del país.

Su pasión por la literatura y el retrato la han llevado a fotografiar a escritores contemporáneos por más de diez años en distintos lugares del planeta, sus instantáneas presentadas de manera familiar y cercana le dan identidad a su trabajo, su planteamiento estético fue recopilado y publicado en el libro el ojo en la letra, en donde se muestran a 110 autores nacionales y foráneos, retratados. Su editor, Ulises Milla, en la introducción de la obra lo describe así: “Es mucho más que un libro. Es un proyecto de largo aliento –inconcluso por su propia naturaleza-, de un valor documental inestimable y con una propuesta conceptual muy definida: retratar a aquellas personas cuyas vidas, vistas desde el prisma de la creación o la profesión, están signadas por la palabra escrita y su transmutación en libro”, también comenta: “El ojo en la letra es un aporte más a la titánica tarea que significa crear un país de lectores, dándole a nuestros autores una plataforma visual que les permita ser reconocidos, no ya por su obra, sino por su corporeidad”. En sus páginas hay fotografías de Arturo Uslar Pietri, Laura Antillano, Edda Armas, José Pulido, Teodoro Petkoff, Eugenio Montejo, Eduardo Liendo, Adriano González León, Germán Carrera Damas, Héctor Torres, Paul Auster, Richard Kapuscinsky, Amelie Nothomb, Hanif Kureishi, entre otros.

En el 2007 Lisbeth logra entrar junto a otros 59 jóvenes fotógrafos elegidos entre un innumerable racimo de talentos, a formar parte de PhotoEspaña 2007 como parte de Descubrimientos PHE07, sección del festival que se ha convertido en una importante plataforma de lanzamiento para la carrera profesional de quienes participan. Escogida de entre 800 aspirantes de 35 países, la venezolana mostró su portafolio apuntes de un diario, una serie de 50 fotogramas en las que la imagen, en palabras de la fotógrafa, intenta hacer referencia a la cotidianidad, al abandono de objetos a la vida doméstica. "Como cualquier diario, estas imágenes no han sido realizadas con otro objetivo que no sea el de registrar situaciones e imágenes que convocan una zona de mi cotidianidad y que desde un sitio más bien oculto reclaman ser atraídas a la luz". En este trabajo Salas se ha alejado de los grandes formatos, de la tecnología y ha trabajado en película 6x6 en blanco y negro con profundos viñeteados que otorgan un carácter más intimista a la instantánea, evocando en la memoria épocas pretéritas.

La artista, además, ha participado en distintas publicaciones como la editada por María Teresa Boulton, 21 fotógrafas venezolanas, Editorial Arte, 2003 ó las revistas Extracámara y Plátano Verde esta última con la serie Sex Service dedicada a la pornografía.

Celestino Martínez Sánchez en PhotoEspaña 2010

En está oportunidad la representación venezolana esta a cargo de Celestino Martínez Sánchez, fotógrafo del siglo XIX. La 13 edición del festival PhotoEspaña 2010, se efectuará en Madrid entre el 9 de junio y el 25 de julio. Martínez participará dentro de la colectiva Profecías, que son parte de los archivos del Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra.

La obra de Martínez Sánchez es parte de la colección del siglo XIX del fondo, este se compone de un repertorio de fotografías muy variado a nivel de técnicas: daguerrotipos, papeles a la sal, albúminas, carbones, gelatinas, cianotipias, woodburitypos, ferrotipos, de tipologías: cartes de visite, cartes de cabinet, estereoscópicas, tarjetas postales, álbumes y de autores tanto de procedencia extranjera como española entre los que también destacan Clifford, Laurent, Tenison, Leygonier, Beaucorps, Disdéri, Levy, Braun, Stirling, Masson, Massari, Wheelhouse, Garzon, Marés, Opisso, Alguacil. Los principales grupos temáticos representados se corresponden con el paisaje natural y urbano, monumentos, obras públicas, el retrato en todas sus acepciones, la Real Armería de Madrid, acontecimientos históricos, etc. Se trata de un conjunto de obras que, por su diversidad, permite llevar a cabo una aproximación sólida a la realidad del fenómeno fotográfico del siglo XIX en España.

Celestino Martínez Sánchez fué litógrafo, fotógrafo, escritor, dibujante, caricaturista y pintor, nació en Caracas en mayo de 1820. Discípulo de Juan Lovera y, por lo tanto, compañero de Carmelo Fernández y del grupo de artistas gestores del auge pictórico venezolano de principios del siglo XIX, estudió fotografía en París y en los Estados Unidos. En su ciudad natal se conservan los retratos al óleo que realizó de su padre (Juan Martínez Alemán), del geógrafo italiano Agustín Codazzi (1836), de Isabel Betancourt de Mejías, y un Bautizo de Cristo (1847, Capilla del Baptisterio de la Catedral de Caracas).

Fue maestro en la Escuela de Dibujo, en 1839, y en la Academia Militar de Caracas. Participó en la Exposición de la Industria Venezolana, auspiciada por el Instituto Tovar en 1844. Trabajó, en compañía de su hermano Jerónimo, en el taller de litografía fundado en Caracas por los alemanes Müller y Stapler, primero en su género en Venezuela. Manuel Ancízar, representante diplomático del gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera en Caracas, adquirió los elementos técnicos de dicha tipografía y contrató los servicios de los hermanos Martínez, de Jacinto, Cecilio y León Echevarría (tipógrafos) y de Felipe B. Ovalles (impresor), con el propósito de iniciar en Bogotá una empresa periodística. Este selecto grupo dio origen a El neogranadino que, dirigido por el mismo Ancízar, constituyó el periódico más importante del país en el siglo XIX y dio paso al renacimiento del arte litográfico en Colombia. Celestino Martínez llegó a Bogotá en 1848, y se desempeñó, además, como profesor de dibujo en el Colegio Independencia (1853). Escribió El loco de la ciudad, pieza de teatro estrenada con éxito en 1857; y en 1860 ejerció el cargo de cónsul de Venezuela, en reemplazo de Nicolás Quevedo Racha del, otro artista notable. Obtuvo el diploma al mérito en la exposición del 20 de julio de 1849, por su retrato al óleo del general José Hilario López; en esta misma ocasión fueron premiados, él y su hermano, «como introductores de la litografía en Bogotá, en cuyo arte demuestran no pequeños conocimientos».

Un anuncio de prensa anónimo, pero sin duda publicado por Celestino, en El Neo-Granadino del 24 de mayo de 1849, evidenciaba las capacidades del artista venezolano y la variedad de materias en que se desempeñaba como pedagogo: «Bellas Artes. Un sujeto residente en esta capital ofrece al público sus servicios como dibujante litográfico y como retratista a la aguada y en miniatura, sea trabajando del natural o copiando obras de daguerrotipo. Enseña el dibujo lineal, el natural de la figura humana, paisajes, flores, animales, etc. El dibujo topográfico, la perspectiva, proyecciones, cortes y diseños de arquitectura y fortificación, de máquinas y artillería. El que se ofrece ha adquirido algún conocimiento de estos ramos en los Estados Unidos y en Francia, y por varios años ha sido profesor en la Academia Militar de Caracas y en los colegios particulares de aquella capital. El mismo que se anuncia para los trabajos indicados, se ha ejercitado en la enseñanza de la geografía y está en la aptitud de regentar una clase o de dar lecciones particulares de esta materia, así como también de los idiomas inglés y francés».

Los hermanos Martínez regresaron a Caracas en 1861; allí instalaron un taller de fotografía. Celestino se dedicó a la enseñanza de este arte, participó en la muestra organizada por James Mudie Spencer en el Café del Avila en 1872, y publicó dos dramas históricos: El hijo del generalísimo en 1878 y Amure en 1883. Muere a los 65 años en diciembre de 1885.

Fuentes:
BOULTÓN, ALFREDO. Historia de la pintura en Venezuela, Caracas, Editorial Arte, 1968
Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República de Colombia

Fondo fotográfico de la Universidad de Navarra

martes, 27 de octubre de 2009

El Espacio, la última frontera...

La Carrera Espacial
Ha marcado una época excepcional en el desarrollo de la ciencia actual. En este encuentro conoceremos cuales fueron los inicios de la exploración del espacio, quienes fueron los protagonistas de los episodios más importantes, sin olvidarnos de ver autores como Julio Verne que mostraron en su obra literaria una imaginación que rozaba muy cercanamente la realidad. También descubriremos que el hacer estudios espaciales no esta reñido con la divulgación de esta maravillosa e interesante área de las ciencias y podremos ver como, Ana Gonzáles Iglesias, nos habla de una manera amena y sencilla de todo aquello que es parte significativa de la carrera espacial.

Ana González Iglesias, nacida en Francia, creció en la pequeña localidad de San Antonio de los Altos. Desde temprana edad mostró interés por las ciencias, llegando a participar en el CENAMEC (en química y matemáticas) en varias oportunidades, quedando entre los primeros 10 finalistas. Finalmente decidió por estudiar Química en la UCV, de donde egreso en Diciembre de 2004, realizando su trabajo de tesis en "la fragmentación de núcleos pesados como alternativa al tratamiento de desechos radioactivos". A partir de allí comenzó el Doctorado en Física Avanzada en la Universidad de Barcelona, bajo la supervisión del Prof. Jaume Garriga y Prof. Enrique Gaztañaga. Actualmente continúa el desarrollo de su investigación doctoral en el Instituto de Estudios Espaciales de Cataluña, estudiando la influencia de la Energía Oscura en la Formación del Universo.
En su faceta como divulgadora, ha colaborado con la SEA (Sociedad Española de Astronomía) en diversas tareas para la celebración del Año de la Astronomía. En Venezuela, estuvo trabajando como guía en el Museo de Ciencias y el Museo de los Niños, así como Cuentacuentos en el Banco del Libro y la feria del libro.


30 Octubre
Viernes
19.00hrs
Ciclo de Talentos: En el marco del Año Internacional de la Astronomía.
Ana Gonzalez: La Carrera Espacial
Lugar: Sede del Consulado General de la República Bolivariana de Venezuela en Barcelona.
Plaza Urquinaona
Sala de actos, planta 7

martes, 21 de abril de 2009

Gustavo Dudamel y la SJVSB en Sant Jordi

Después de presentar sendos conciertos en El Palau de la Musica en Valencia y en el Kursaal en San Sebastian, vuelve Gustavo Dudamel y la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar a Barcelona, coincidiendo con las fiestas de la Diada de Sant Jordi patrono de Catalunya y Aragón.


Vídeo: BBC Proms 2007


La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, SJVSB, fue creada el 05 de julio de 1978 por el maestro José Antonio Abreu y constituye el producto mejor acabado del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela.

A José Antonio Abreu Anselmi, venezolano, sembrador de ilusiones, hacedor de sueños y de realidades; creador y fundador de El Sistema Nacional de las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela; hombre fundamental y determinante en el devenir histórico de los últimos 50 años en nuestro país, se le puede definir con una sola palabra: visionario. Este músico de gran fe, fuertes convicciones y calor humano, ha sabido emprender una tarea que supera el horizonte musical y se inserta en el rescate y formación de la juventud venezolana. Nacido con la bendición del alba de un 7 de mayo de 1939, Abreu - oriundo de Valera, estado Trujillo (Venezuela) - el mayor de seis hermanos de una familia con linaje musical, confiesa que fue su férrea vocación de servicio al país, su inquietud y rebeldía frente a los fenómenos de desequilibrio social lo que le impulsó, a los 35 años de edad (1975), a concebir un proyecto en el que pudiera sintetizar y canalizar de manera ingeniosa y nacionalista la experiencia y los conocimientos alcanzados en el campo económico, gerencial, pedagógico y, por supuesto musical, que se forjó prácticamente desde su adolescencia.

Su primer director fue su propio fundador, el maestro Abreu, quien por más de dos décadas alternó con directores invitados. Posteriormente, es el maestro Alfredo Rugales quien asume la dirección artística de la orquesta y, al igual que Abreu, alterna con los más prestigiosos directores tanto de Venezuela como de otras partes del mundo.

La Orquesta Simón Bolívar, formada por músicos de entre 12 y 26 años, es "una de las mejores orquestas juveniles del momento, y fruto de un programa mucho más extenso y ambicioso". Según indicó, gracias al mismo, "muchos niños que vivían en condiciones de pobreza han conseguido poner las bases de un futuro más próspero".

Este programa educativo lo puso en marcha el director de orquesta José Antonio Abreu basándose en los ideales de Simón Bolívar, y su labor ha sido distinguida por numerosos organismos internacionales, obteniendo, entre otros, el Premio Príncipe de Asturias de las Artes del año 2008.

Respecto a Gustavo Dudamel, la Fundación indicó que se formó dentro de este plan y es "un claro exponente del éxito obtenido", ya que, actualmente, ejerce de director musical de la Simón Bolívar durante seis meses al año y el resto año sigue atrae a otras muchas orquestas "de primerísimo nivel de todo el mundo".

L' AUDITORI
Fecha: 23 de abril de 2009
Hora: 21:00C/ Lepanto, 150 -08013- Metro: L1 MARINA

http://www.auditori.org/

Orquesta de Cámara Iberoamericana de Cataluña












Como idioma universal que es, la música hermana pueblos y culturas. Lo saben bien los miembros de la orquesta de cámara iberoamericana de catalunya, que usan las partituras como instrumento de cohesión social. Y también trabajan por divulgar el repertorio latinoamericano menos conocido.

En un momento en el que la inmigración se ha convertido en uno de los fenómenos más relevantes y con más incidencia en el futuro de la sociedad española, hay quien tiene claro que la música -ese incontestable lenguaje universal que hermana pueblos y culturas- puede convertirse en una eficaz herramienta de integración social.
El pasado domingo, y dentro de las actividades que prologaron la celebración de la Festa de la Música, el Museu Nacional d'Art de Catalunya (Mnac) abrió sus puertas a una formación que, precisamente, constituye todo un ejemplo en este sentido. Se trata de la Orquesta de Cámara Iberoamericana de Cataluña (OCIC), un conjunto orquestal integrado por treinta músicos, latinoamericanos en su gran mayoría, que con escaso año y medio de existencia intenta tender puentes musicales entre uno y otro lado del Atlántico.

Surgida por iniciativa del violonchelista y director venezolano Pablo González Martínez, la OCIC forma parte de un amplio proyecto social liderado por este mismo músico y que incluye la creación de la formación coral infantil Voces por la Paz y la Integración y, también, la Asociación Músicos por la Paz y la Integración.
González, formado en Venezuela y con estudios posteriores en la Guildhall School of Music de Londres, llegó a Barcelona hace cinco años para estudiar al lado de Jordi Mora, y no tardó mucho tiempo en concebir la idea de crear una formación que diera oportunidad de desarrollarse profesionalmente a músicos latinoamericanos residentes en esta ciudad.
«Tuve esta idea al ver que Barcelona era una ciudad en la que se estaba desarrollando un fenómeno de apertura a otras culturas muy importante. Entonces pensé que sería interesante crear una orquesta que ayudara a la difusión de la música iberoamericana, en particular la de jóvenes compositores, tanto de aquí como de allá», explica el director.
Para desarrollar su proyecto, González se valió de la experiencia acumulada en su tierra natal, Venezuela, un país con una importante red de orquestas infantiles y juveniles y donde González ha dirigido diversas formaciones.

Con este bagaje, el músico, que en la actualidad es también profesor asociado del Royal College of Music de Londres, consiguió hacer realidad su proyecto, con la colaboración del Institut Català de Cooperació Iberoamericana -actual Casa América de Catalunya- y la Federació d'Associacions Americanes a Catalunya, FASAMCAT.
De esta forma, el 28 de enero de 2005, la OCIC ofreció su concierto inaugural en la aperturista iglesia del Pi. «El primer año dimos seis conciertos, incluyendo una actuación en el Auditori Enric Granados de Lleida. Y este año prevemos que serán unos cuantos más», explica, con orgullo, el director.
Integrada actualmente por músicos de diez nacionalidades diferentes -siete cubanos, cuatro argentinos, cuatro venezolanos, tres mexicanos, un salvadoreño, un uruguayo y un panameño, además de cuatro catalanes, una japonesa y un austríaco-, la orquesta basa su propuesta en el repertorio iberoamericano menos divulgado.
«Lamentablemente, la música latinoamericana que se interpreta aquí en Europa gira siempre en torno a cuatro o cinco nombres conocidos. Nosotros pretendemos mostrar la obra de esos otros músicos que aquí son menos conocidos y también la de los jóvenes autores», afirma su director.

En concreto, en su concierto del Mnac del pasado domingo, la OCIC ofreció obras de los venezolanos Juan Bautista Plaza y Aldemaro Romero; un arreglo de una pieza de Astor Piazzolla firmado por un violinista de la formación, Emiliano Guglielmo, y Flor de aire, una composición original de otro integrante de la orquesta, Mariano Camarasa.
«Yo creo que esta orquesta está haciendo una labor que es fundamental, porque para todos nosotros representa una puerta que se abre», apunta este último, un joven violonchelista y pianista argentino de 27 años que lleva cuatro residiendo en Barcelona.

Su compatriota, Emiliano Guglielmo, llegó a Cataluña hace cinco, tres de los cuales ha dedicado a completar su formación en el Conservatori del Liceu. «La música culta latinoamericana está muy poco difundida aquí en Europa, por eso creo que la orquesta puede hacer una aportación importante en este sentido», apunta el joven músico, que tiene entre sus objetivos realizar más adaptaciones de tango clásico, como las obras de Horacio Salgán.

Para Pablo González, el proyecto de la OCIC no ha hecho más que empezar. «Mi ambición es que dentro de un tiempo dejemos de ser orquesta de cámara y seamos, simplemente, orquesta», apunta el director. …

Fecha: 23 de Abril, Sant Jordi
17.00 hrs, Plaza Universidad
Bajo la dirección del venezolano Pablo González

Fuente: Ana María Dávila

domingo, 12 de abril de 2009

Los ritmos Afrovenezolanos presentes en Barcelona

Barcelona fue testigo de como se "bate el cobre" en Venezuela, y de como la herencia musical negra, legado de los esclavos africanos en el Caribe dejo honda huella allá donde fueron llevados. Huella que se tradujo en una amalgama de creencias religiosas, siempre acompañadas por bailes y ritmos, estos últimos hechos con instrumentos de percusión procedentes de África , y que pasaron a formar parte de la identidad musical de los venezolanos.

El pasado 3 de marzo se dictó la conferencia “Los ritmos afrovenezolanos en la música urbana de Venezuela”, la charla ofreció, una panorámica general de los distintos ritmos afrovenezolanos que conforman el folclore de Venezuela de la mano de un reputado especialista, el percusionista Miguel Hernández.


Desde hace varios años Miguel Hernández forma parte de un grupo de jóvenes investigadores dirigidos por Danny Torres. Esto le ha llevado a adaptar muchos patrones rítmicos “afrovenezolanos” a la batería, de tal manera que en 2007 escribe junto al gran pianista venezolano Hildemaro Alvarez el primer libro en la historia sobre esta materia titulado: “Ritmos afrovenezolanos para la batería


Miguel inicia su formación en la Escuela de Música “Miguel Ángel Espinel” de San Cristóbal, simultáneamente, forma parte de “Niños Cantores Del Táchira”, dirigido por la profesora Teresa de Rivas y del Coro Universitario de la UNET, junto al profesor Rubén Rivas. Realiza posteriormente estudios de Percusión en el Núcleo Académico de la Orquesta Sinfónica “Simón Bolívar” del Táchira, donde recibe clases del Maestro José “Cheo” Cárdenas, y los percusionistas Richard Wagner y Jerry Cárdenas.


Ha integrado en numerosas oportunidades la Banda del saxofonista Víctor Cuica, el guitarrista Gonzalo Micó, la Pianista María Virginia Ramírez, el saxofonista Rodolfo Reyes, el guitarrista Hugo Fuguet, la banda del cuatrista y cantante Rafael “El Pollo” Brito, el guitarrista Carlos Eduardo Arellano, el pianista Alberto Lazo, la banda Feeling, la cantante María Rivas, la banda Agua de Luna, el percusionista Carlos “Nené” Quintero, el violinista Eddy Marcano, el guitarrista Miguel Delgado Esteves, Kitimba Jazz, el pianista y compositor Aldemaro Romero, la cantante María Alejandra Rodríguez, la banda Casa Blanca del guitarrista Álvaro Falcón, el Latin Jazz Band de Andy Durán, la banda de la cantante de Jazz Biella Da Costa, el pianista Canadiense Jeremy Ledbetter y el saxofonista Pablo Gil entre otros.


Además forma parte como miembro activo de la pianista y cantante Eugenia Méndez, Marcos Carrasco Jazz Trío, la cantante Toña Granados, la banda de la pianista y cantante Prisca Dávila, la banda Cores do Brasil del guitarrista Francisco “Pancho” Alenso, la banda de Saúl Vera, el cantante José Ángel, la cantante de Jazz y Música Brasilera Marisela Leal, la banda del bajista Carlos Rodríguez, la cantante Maruja Muci, la banda de la cantante Emmy Herrera, la banda del cantaor El Goyo Reina y de RUEM Jazz Trío, proyecto personal de este joven músico.


Organizado por el colectivo Ciudad Sonora, en colaboración con el ICA y el Dpto. de Arqueología y Antropología (IMF-CSIC)