jueves, 10 de junio de 2010

Cuentacuentos o cuentista, he ahi el dilema

Caraqueño de nacimiento, Rubén Martínez Santana es comunicador social egresado de la Universidad Central de Venezuela, polifacético creador, ha tocado todos los palos de la expresión oral como narrador, locutor, actor, cuentacuentos, además de cantautor. En el papel ha plasmado libretos de radio y televisión, teatro, ha escrito cuentos infantiles, entre otras cosas. Pero su creatividad no se limita a lo antes descrito, su capacidad creativa va más allá, también como compositor, es autor de un Réquiem, una misa de difuntos para coro, soprano, contralto y banda de rock, así como de una ópera breve para niños, ha compuesto música para teatro, video-danza y documentales. Junto al guitarrista venezolano radicado en Nueva York, Aquiles Báez, escribieron música para niños y niñas. Tres discos editados tiene en su haber, Babilonia D.F., El Diario de Darío y La Ópera del Silencio. De su música el cubano Silvio Rodríguez expresó: “…Babilonia es un concentrado demasiado sustancioso, no es un lugar de paso, y quiero darle algunas vueltas más, porque está lleno de detalles, de referencias culturales, de guiños para entendidos (y posiblemente hasta para desentendidos como yo). Quiero que te sientas felicitado por un trabajo tan acucioso y delicado, y que contigo abraces a esa pléyade de mujeres barbudas, enanos, prestidigitadores, malabaristas y hombres-elefantes que conforman tu tropa. Vaya retablo interesante.
Me gustaría saber cuál ha sido tu formación (aunque a través de toda Babilonia y hasta en la biblioteca de Alejandría has dejado señales). Hay mucha Europa, mucho viejo mundo en tu trabajo sobre todo musical (cierto que analizado y rehabilitado por tu personalidad). No se sabe tampoco dónde naciste ni cuánto hace, ni cuantos tumbos diste antes de descubrir a Babilonia…”

Entrevista a Rubén en Hola BCN. Una larga conversación sobre el arte de contar cuentos. Técnicas, teoría, experiencias y anécdotas



Sus innumerables premios y reconocimientos hablan de su calidad como creador, así como de su versatilidad artística; obtuvo el Premio de Dramaturgia Ambiental 1990; su obra La Viuda de Pérez fue Premio Municipal de Teatro en 1991; la ópera breve Campana de Silencio fue Premio Teatro Infantil Nacional 1992. En el año 1995 se adjudicó el Premio Nacional de Narrativa Breve, fue condecorado con el Samán de Aragua por su labor como impulsor cultural en esa entidad. Gracias a su trabajo como coautor y actor de la serie infantil para televisión Juana la Iguana le fue otorgado la Mención de Honor en The Film Council of Greater Columbus, Ohio, en 1996. En 1998 se hizo con los premios nacionales de Cuentos para Niños, Texto Informativo para Niños y el premio de dramaturgia infantil Aquiles Nazoa; también logro una nominación en los Premios Venezuela Pop and Rock 2000 por su disco Babilonia D.F.. Nuevamente el estado Aragua le galardonó, esta vez, con la Orden José Félix Ribas en 2000 por su trabajo en pro de la cultura.

Se inicia en el teatro con el grupo norteamericano Bread and Puppet (El Fin del Mundo. VI Festival Internacional de Teatro de Caracas. 1983). Es actor profesional desde 1985, con el grupo Los Carricitos. También formó parte del elenco de El Chichón. Es actor de planta del grupo ALTOSF Caracas, desde 1991, y profesor del método Teatro Desconocido desde 1997. Fundó y dirigió el grupo de teatro para niños Migaja (1993-1997). Ha sido director invitado de El Chichón y Reciclaje Teatro.





Reside en Barcelona, España desde 2001 y dirige el grupo de teatro Altosf Barcelona, con el que ha estrenado la pieza Ten (2005) y SIS: Odisea (2007). Ha trabajado como titiritero (cover) en el programa Los Lunnis, en TVE (2006) y para ellos escribió la obra teatral Lucrecia y los Lunnis, estrenada en el Teatro Tívoli, Barcelona, en diciembre de 2006. Regularmente dicta talleres del método Teatro Desconocido del Altosf en Maastricht, Holanda. Ha sido finalista del Concurs de Cantautors / res d´Horta 2004 y recientemente a editado su cuarto disco
Calicanto un compendio de la singular métrica de la música tradicional venezolana en donde se puede oír joropos, merengues caraqueños, valses, jotas y pasajes. Actualmente tiene en repertorio el concierto Canciones Desoídas con Isabela Méndez.





Link: http://www.rubenmartinezsantana.com/



Foto: Gina Marcela Jiménez



martes, 8 de junio de 2010

Lisbeth Salas, su cotidianidad intimista y acromática

Lisbeth Salas nacida en Caracas en 1971, joven fotógrafa venezolana, que entre 1990 y 1994 fue alumna de el Premio Nacional de Artes Plásticas Nelson Garrido. Se ha especializado en el retrato y la fotografía documental. Participó entre 2000 y 2002 como artista residente en Hangar, un centro para la producción e investigación artística fundado en 1997 por la Asociación de Artistas Visuales de Cataluña (AAVC) para dar apoyo a creadores y artistas. También ha realizado diversas exposiciones en España, México y Venezuela. Reside en Barcelona, España, donde trabaja para empresas editoriales del país.

Su pasión por la literatura y el retrato la han llevado a fotografiar a escritores contemporáneos por más de diez años en distintos lugares del planeta, sus instantáneas presentadas de manera familiar y cercana le dan identidad a su trabajo, su planteamiento estético fue recopilado y publicado en el libro el ojo en la letra, en donde se muestran a 110 autores nacionales y foráneos, retratados. Su editor, Ulises Milla, en la introducción de la obra lo describe así: “Es mucho más que un libro. Es un proyecto de largo aliento –inconcluso por su propia naturaleza-, de un valor documental inestimable y con una propuesta conceptual muy definida: retratar a aquellas personas cuyas vidas, vistas desde el prisma de la creación o la profesión, están signadas por la palabra escrita y su transmutación en libro”, también comenta: “El ojo en la letra es un aporte más a la titánica tarea que significa crear un país de lectores, dándole a nuestros autores una plataforma visual que les permita ser reconocidos, no ya por su obra, sino por su corporeidad”. En sus páginas hay fotografías de Arturo Uslar Pietri, Laura Antillano, Edda Armas, José Pulido, Teodoro Petkoff, Eugenio Montejo, Eduardo Liendo, Adriano González León, Germán Carrera Damas, Héctor Torres, Paul Auster, Richard Kapuscinsky, Amelie Nothomb, Hanif Kureishi, entre otros.

En el 2007 Lisbeth logra entrar junto a otros 59 jóvenes fotógrafos elegidos entre un innumerable racimo de talentos, a formar parte de PhotoEspaña 2007 como parte de Descubrimientos PHE07, sección del festival que se ha convertido en una importante plataforma de lanzamiento para la carrera profesional de quienes participan. Escogida de entre 800 aspirantes de 35 países, la venezolana mostró su portafolio apuntes de un diario, una serie de 50 fotogramas en las que la imagen, en palabras de la fotógrafa, intenta hacer referencia a la cotidianidad, al abandono de objetos a la vida doméstica. "Como cualquier diario, estas imágenes no han sido realizadas con otro objetivo que no sea el de registrar situaciones e imágenes que convocan una zona de mi cotidianidad y que desde un sitio más bien oculto reclaman ser atraídas a la luz". En este trabajo Salas se ha alejado de los grandes formatos, de la tecnología y ha trabajado en película 6x6 en blanco y negro con profundos viñeteados que otorgan un carácter más intimista a la instantánea, evocando en la memoria épocas pretéritas.

La artista, además, ha participado en distintas publicaciones como la editada por María Teresa Boulton, 21 fotógrafas venezolanas, Editorial Arte, 2003 ó las revistas Extracámara y Plátano Verde esta última con la serie Sex Service dedicada a la pornografía.

Celestino Martínez Sánchez en PhotoEspaña 2010

En está oportunidad la representación venezolana esta a cargo de Celestino Martínez Sánchez, fotógrafo del siglo XIX. La 13 edición del festival PhotoEspaña 2010, se efectuará en Madrid entre el 9 de junio y el 25 de julio. Martínez participará dentro de la colectiva Profecías, que son parte de los archivos del Fondo Fotográfico de la Universidad de Navarra.

La obra de Martínez Sánchez es parte de la colección del siglo XIX del fondo, este se compone de un repertorio de fotografías muy variado a nivel de técnicas: daguerrotipos, papeles a la sal, albúminas, carbones, gelatinas, cianotipias, woodburitypos, ferrotipos, de tipologías: cartes de visite, cartes de cabinet, estereoscópicas, tarjetas postales, álbumes y de autores tanto de procedencia extranjera como española entre los que también destacan Clifford, Laurent, Tenison, Leygonier, Beaucorps, Disdéri, Levy, Braun, Stirling, Masson, Massari, Wheelhouse, Garzon, Marés, Opisso, Alguacil. Los principales grupos temáticos representados se corresponden con el paisaje natural y urbano, monumentos, obras públicas, el retrato en todas sus acepciones, la Real Armería de Madrid, acontecimientos históricos, etc. Se trata de un conjunto de obras que, por su diversidad, permite llevar a cabo una aproximación sólida a la realidad del fenómeno fotográfico del siglo XIX en España.

Celestino Martínez Sánchez fué litógrafo, fotógrafo, escritor, dibujante, caricaturista y pintor, nació en Caracas en mayo de 1820. Discípulo de Juan Lovera y, por lo tanto, compañero de Carmelo Fernández y del grupo de artistas gestores del auge pictórico venezolano de principios del siglo XIX, estudió fotografía en París y en los Estados Unidos. En su ciudad natal se conservan los retratos al óleo que realizó de su padre (Juan Martínez Alemán), del geógrafo italiano Agustín Codazzi (1836), de Isabel Betancourt de Mejías, y un Bautizo de Cristo (1847, Capilla del Baptisterio de la Catedral de Caracas).

Fue maestro en la Escuela de Dibujo, en 1839, y en la Academia Militar de Caracas. Participó en la Exposición de la Industria Venezolana, auspiciada por el Instituto Tovar en 1844. Trabajó, en compañía de su hermano Jerónimo, en el taller de litografía fundado en Caracas por los alemanes Müller y Stapler, primero en su género en Venezuela. Manuel Ancízar, representante diplomático del gobierno del general Tomás Cipriano de Mosquera en Caracas, adquirió los elementos técnicos de dicha tipografía y contrató los servicios de los hermanos Martínez, de Jacinto, Cecilio y León Echevarría (tipógrafos) y de Felipe B. Ovalles (impresor), con el propósito de iniciar en Bogotá una empresa periodística. Este selecto grupo dio origen a El neogranadino que, dirigido por el mismo Ancízar, constituyó el periódico más importante del país en el siglo XIX y dio paso al renacimiento del arte litográfico en Colombia. Celestino Martínez llegó a Bogotá en 1848, y se desempeñó, además, como profesor de dibujo en el Colegio Independencia (1853). Escribió El loco de la ciudad, pieza de teatro estrenada con éxito en 1857; y en 1860 ejerció el cargo de cónsul de Venezuela, en reemplazo de Nicolás Quevedo Racha del, otro artista notable. Obtuvo el diploma al mérito en la exposición del 20 de julio de 1849, por su retrato al óleo del general José Hilario López; en esta misma ocasión fueron premiados, él y su hermano, «como introductores de la litografía en Bogotá, en cuyo arte demuestran no pequeños conocimientos».

Un anuncio de prensa anónimo, pero sin duda publicado por Celestino, en El Neo-Granadino del 24 de mayo de 1849, evidenciaba las capacidades del artista venezolano y la variedad de materias en que se desempeñaba como pedagogo: «Bellas Artes. Un sujeto residente en esta capital ofrece al público sus servicios como dibujante litográfico y como retratista a la aguada y en miniatura, sea trabajando del natural o copiando obras de daguerrotipo. Enseña el dibujo lineal, el natural de la figura humana, paisajes, flores, animales, etc. El dibujo topográfico, la perspectiva, proyecciones, cortes y diseños de arquitectura y fortificación, de máquinas y artillería. El que se ofrece ha adquirido algún conocimiento de estos ramos en los Estados Unidos y en Francia, y por varios años ha sido profesor en la Academia Militar de Caracas y en los colegios particulares de aquella capital. El mismo que se anuncia para los trabajos indicados, se ha ejercitado en la enseñanza de la geografía y está en la aptitud de regentar una clase o de dar lecciones particulares de esta materia, así como también de los idiomas inglés y francés».

Los hermanos Martínez regresaron a Caracas en 1861; allí instalaron un taller de fotografía. Celestino se dedicó a la enseñanza de este arte, participó en la muestra organizada por James Mudie Spencer en el Café del Avila en 1872, y publicó dos dramas históricos: El hijo del generalísimo en 1878 y Amure en 1883. Muere a los 65 años en diciembre de 1885.

Fuentes:
BOULTÓN, ALFREDO. Historia de la pintura en Venezuela, Caracas, Editorial Arte, 1968
Biblioteca Luis Ángel Arango del Banco de la República de Colombia

Fondo fotográfico de la Universidad de Navarra